Sálvame del hastío, se llama esta imagen que obviamente encontré en la red, si tiene derechos, no lo sé; de tenerlos, tómese en cuenta que fue empleada sin fines lucrativos y con el único afán de dar una idea hermosa de mi estado de ánimo, que no lo es nadita.Hace un mes que no escribo nada y, probablemente, pase un rato más sin hacerlo.
Como dijo una fínisima persona: le molestan los bloggers que se disculpan por no escribir (y coincido con su idea); yo no me disculparé, total, nadie lee esto y a nadie le importa, el mundo es muy basto como para detenerse a leer lo que escribe un ocelote, y ultimadamadremente, este blog es mío y yo hago con él lo que me viene en gana.
No he escrito, me encuentro en estado puchi caca, tengo una flojera ancestral e infinita, tengo un hastío de los últimos acontecimientos de la vida y del mundo, y lo poco que escribo lo quiero para mi libro. Tengo una desolación milenaria, ahora lo sé, producto de mis otras vidas.
Estoy en un estado de aburrimiento y pleito contra el mundo, que me da como cada dos meses, así que sólo resta esperar.
El estado puchi caca es un estado del ánimo, entre la náusea de Jean-Paul Sartre y la malegría de Manu Chao, pero con menos filosofía, sin pedigrí intelectual y sin nadita de guapachosidad; es decir, el estado de hastiamiento (si es que puede decirse así, y si no también) en que puede caer cualquier ser humano de poca virtud moral, gran ambición emocional, mucho desvelo inmisericorde, poco conocimiento musical, menos dominio políglota, quemadura del coco mundanal, y lo que a usted se le antoje.
Ahora, fui al diccionario de la RAE, ya sabe, a verificar que la palabra hastío represente en su justa magnitud mi estado emocional, y me mandó a la palabra disgusto, que me parece más vulgar que la primera, pero en la cual, una de sus acepciones es la siguiente: Desazón, desabrimiento causado en el paladar por una comida o bebida.
En cuyo caso, yo puedo interpretar para mi persona: Desazón, desabrimiento causado en el alma por varias personas y circunstacias.
Dejo aquí, lo que me parece una cita adecuada para el momento.
Habiendo perdido todo contacto con la vida y la realidad, malaxados por todas las corrientes, ideologías, facciones, siempre tratados con afán pedagógico y encerrados en la falsedad ¡daban un concierto eminentemente falso! Y a cada rato, ¡los muy tontos! Falsos en su patetismo, horripilantes en su lirismo, fatales en su sentimentalismo, infelices en la ironía, el chiste, la broma, presuntuosos en sus vuelos y repulsivos en sus caídas. Y así andaba el mundo. Así el mundo andaba y evolucionaba.
Witold Gombrowicz,
Ferdydurke
Witold Gombrowicz,
Ferdydurke