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martes, 30 de marzo de 2010

De freelancers y poetas, parte guan

Este viejito de aquí, es San Jerónimo,
el patrono de los editores y libreros,
no soy católica, pero como más vale prevenir que lamentar,
encomiéndome a ti.


Para Guillermo Fernández, Ricardo Garduño, Benjamín Chimal, Antonio Reina, Pilar Tapia, Miguel Ángel Guzmán, Carmen Vieyra y todos aquellos, que con paciencia y zapes (figurados, claro) me han enseñado algo en este bendito oficio.

Advertencia: Si tiene flojera de leer, mejor búsquese otra cosa, porque la neta este post sí está bien chorero, me salieron hartas cosas de mi ronco y ex fumador pecho, y no quiero aburrirlo. (Ah sí, esta primera parte está dedicada sobre todo a los freelancers, ya en la que sigue hablaremos de los poetas.)

Así como si nada, me doy cuenta de que han pasado casi seis meses desde la última vez que escribí algo aquí. Y como siempre, me da el síndrome de El libro vacío.* Que como diría Octavio Paz en el prefacio a éste es la imposibilidad de escribir y la necesidad de escribir, el saber que nada se dice aunque se diga todo y la conciencia de que sólo diciendo nada podemos vencer a la nada y afirmar el sentido de la vida.

Y digo escribí algo aquí, porque en realidad escribo todo el tiempo. No las cosas que yo quisiera, pero escribo. Tengo un trabajo en el que a diario estoy exprimiendo mis ojos, mi cerebro y las teclas de esta computadora. Ya sé que muchos se lo preguntan, ¿a qué me dedico? Pues bien, soy editora, por ahora, editora de libros de texto para secundaria.

Tengo 32 años de los cuales he dedicado 12 al trabajo editorial y he hecho de todo tipo de libros: culturales, comerciales, de literatura, técnicos, traducciones, revistas universitarias, de educación superior y media superior, gubernamentales, customs, boletines, etcétera. Y lo he hecho todo (editorialmente hablando, claro), menos un libro mío. En esas ando desde hace como dos años, pero soy tan ambiciosa que quizá nunca pueda terminar de escribir lo que quiero, como lo quiero.

En cuanto al trabajo en libros de texto, es arduo, difícil, demandante y, sin excepción, me deja exhausta; además de los múltiples entuertos que hay que resolver a diario, que le sacan canas verdes hasta al más zen. Eso sí, luego de haber hecho esto puedo hacer cualquier cosa, estoy curtida.

En mi trabajo comencé siendo correctora. Lo cierto es que comencé siendo “la menos peor” de una lista de cinco o seis candidatos para un puesto de correctora ortotipográfica. Y me quedé. Pero como nunca estoy conforme, avance, busqué, pregunté, estudié, y ascendí, mejor dicho, me ascendí a correctora de estilo. Volví a preguntar, a buscar, a avanzar, a estudiar y llegué a editora, y hasta aquí vamos bien. Creo que esta es la parte que en verdad me gusta aunque sea una relación amor-odio (siempre más amor, y no lo digo sólo yo, lo dicen muchos en este medio). En fin... ¿a dónde voy? Pues voy al trabajo independiente, al tan mal llamado en México trabajo de free lance. Y digo mal llamado, y digo en México, porque en este país, nadie, a veces ni los propios trabajadores independientes respetamos nuestra labor, y es falso que sea free (de hecho si uno quiere comer, tiene que ponerle más empeño que al trabajo formal).

Hace unas semanas alguien publicó en twitter un post en un blog sobre el trabajo independiente, y sobre la forma en que este trabajo se malbarata y se mal paga. De 12 años en el trabajo editorial, durante 10 he sido independiente, así que sé de qué hablo y tengo autoridad para hacerlo, la misma que me da haber sobrevivido, más o menos bien, durante esos 10 años de esta modalidad de trabajo.

En el texto que menciono, se quejaba alguien de que ahora se buscan creativos a costos bajísimos. De que se publican anuncios semejantes a “si usted es creativo y cobra bara, venga, aquí lo empleamos”.

En efecto, el mundo del free lance está plagado de malbaratismos y de ninguneos, y en el medio editorial más (seguro que me excomulgan del gremio luego de esto, pero los gremios siempre me han importado una pura y dos con sal y chile piquín). Pero yo creo que los errores no sólo los cometen los empleadores, sino también nosotros como trabajadores.

Así que, veamos cuál es el meollo del asunto, según yo, verdad.

Pues comencemos con lo que decía un ex jefe mío: “Ocelotita, claro, en este país cualquiera que tenga un lápiz en la mano, sepa leer y escribir, y no tenga empleo, podrá llegar y decir, ‘soy corrector’”. Y, en efecto, es aquí donde comienza el conflicto: no importa qué tan bueno seas, no importa cuánto estudies, ni en cuántas editoriales hayas trabajado antes, siempre encontrarán a alguien que cobre menos que tú, aunque luego terminen pagando el triple de lo que cotizaste porque lo hizo todo mal, y es peor enmendar que hacer de cero.

Sin embargo, en el camino, he conocido personas que por la urgencia de tener trabajo bajan sus precios (yo misma lo hice en una época muy prangana de mi vida), aunque sean buenos. Pero esto no es bastante, además de lo poco que a veces pagan y uno acepta, te pagan hasta finalizado el trabajo y cuando llega la hora de entregar el recibo o la factura te salen con que “ah, lo olvidé, pagamos a 45 días” (que en realidad son 60).

Entre que terminas el trabajo y entregas el recibo, te llaman todo el tiempo para presionarte, a todas horas, todos los días, sí, absolutamente todos los días de toda la semana, de todo el mes (hay que dejar en claro, que confrontado con un empleo “estable, en nómina o en blanco”, un freelancer nunca tiene prestaciones, ni tiempos libres, ni vacaciones, nunca se cansa, nunca duerme, no mea, ni caga, ni come, ni se enferma, no tiene religión, ni ama a la patria, no paga renta y sus cuentas siempre son pacientes, pueden esperar más de lo imaginado; es decir, un freelancer es casi un cyborg dispuesto a las órdenes del mejor postor, o de su hambre, claro).

Me pasó también que al llegar a una entrevista para saber si me daban o no el trabajo, al momento de ver mi CV me decía esta vieja: “Qué lástima, pero no tienes licenciatura”, y me seguía preguntando cosas, y cada dos preguntas me decía con mirada de lástima “...pero es que no tienes licenciatura”... Señora unamita (porque trabaja en la UNAM), ¿que cree? la licenciatura nunca me ha hecho falta, soy autodidacta y tengo mucha más experiencia y conocimientos que cualquiera de sus alumnitos, ah, y he hecho publicaciones mucho más importantes que su bolentinzucho mal diseñado, mal redactado y mal publicado.

Y si te descuidas, de pronto te dicen: “Oye, y sí además de la corrección de pruebas, ¿buscas las fotos? ¿Y si además de la corrección de estilo, un día de éstos te vienes a sentar aquí con el capturista a verificar que las haga y luego cotejas? ¿Y sí, luego de corregir vas a mi casa y la trapeas y lavas mi ropa?”. ¡Claro! todo por el mismo boleto...

Si te descuidas aún más, luego de todo esto, hay veces que ni siquiera te pagan (por cierto, Karlita No Recuerdo Tu Apellido, ¿recuerdas que te corregí y te reestructuré tu tesis de arquitectura sobre el Palacio de Bellas Artes, y gracias a eso te titulaste y nunca me acabaste de pagar? ¿Cómo luce mi título en la sala de tu casa?). En ocasiones te buscan lo que yo llamo el “pleito ranchero”**, y luego de hacer una “revisión minuciosa” de tu trabajo resulta que:

Empleador: Oye, me da mucha pena pero no hiciste lo que te pedí, yo te pedí una corrección ortotipográfica, pero hiciste otra cosa.
Freelancer: Eso fue lo que hice, a ver, dime ¿qué es una corrección ortotipográfica, según tú?
Empleador: Cof, cof, este... bueno, mira, es que se te fue un acento en “policíaco”, y aquí en la cornisa, ¿ves? debía ir un guión corto, y se te fue uno medio.
Freelancer: Oye, pero así dice tu manual de criterios editoriales, y policíaco puede, o no, llevar acento.
Empleador: Bueno, es que te dije que me tenías que entregar el miércoles, y hoy es jueves.
Freelancer: Pero... mira tu calendario!! Hoy es martes!!
Empleador: Bueno, pues vuelvo a revisar tu trabajo y ya te llamo yo para decirte cuándo te pagamos...

Obviamente esa llamada no llega nunca... Y si uno hace el intento de cobrar ese dinero, pueden suceder muchas cosas: la de siempre, que no te vuelvan a contratar; que te evadan o te hagan múltiples citas para dejarte esperando, que te fastidies y nunca más vuelvas a joder; que te boletinen en otras empresas diciendo que eres un pésimo proveedor; que te dejen colgando del teléfono horas y horas, de tal forma que cuando al fin te pagan, ese dinero ya lo debes de teléfono; y la peor: que nunca te paguen y sí utilicen lo que hiciste para publicarlo.

Bueno, estos puntos malos son del lado de los empleadores, pero ¿qué me dicen de los freelancers? Ahí les va.

Hay personas muy mareadoras que trabajan mal, que te dicen “yo las mato callando” y sí, las matan pero de pura oligofrenia. Hay quienes se inventan currículos y no tienen idea de lo que deben hacer. Hay quienes de pronto, ante la presión se esfuman, no responden mails, teléfonos, señales de humo, recados, smss, hasta que se les hinchan los... cachetes, o nunca; y además se llevan el material que hicieron otros. Hay quienes hacen el trabajo pésimo, cobran y se van. Los hay también que dicen “pues yo corrijo según el precio, como veo doy” (aquí he de hacer un paréntesis: si uno acepta el trabajo y acuerda la cantidad a pagar desde el inicio, debe hacer lo que se compromete a hacer; nada de que, “como me pagan la corrección de a $15 por cuartilla, hago una corrección de 12 varos”; creo que uno siempre tiene que ser el mejor corrector o editor que le sea posible, y hasta imposible, ser). Los hay también que te dicen “te entrego mañana” y aparecen tres días después. Hay quienes en lugar de corregir se ponen a escribir (otro paréntesis: como decía mi mismo ex jefe de más arriba: “A ver, nena, ¿aquí qué hiciste? ¿Está mal este texto? ¿Sí o no? Porque mira, si está mal y lo corregiste, aplausos; si no está mal, pero no te gusta, pues te aguantas... así escribe este autor, ése es justamente el estilo... y en efecto, tú eres la guardiana de ese estilo, no tienes porque deformarlo o escribirlo de acuerdo con “tu estilo”, ¡zás!)***

Los hay también aquellos que creen que siempre están corrigiendo libros de poesía, cuando el texto es de administración, de psicología, de química orgánica, o viceversa, ¡plop! Y los hay, la mayoría (sí, me excomulgarán, sí, de veras) que no conocen un libro. O sea, este fenómeno, no sé si sólo pasa en este trabajo, pero es como ser mecánico y no saber de coches, como ser vaquero y no saber de panzas de vacas, ¿cómo pueden hacer libros, personas que nunca leen ni escriben ni tienen criterio propio? Pues sí, sí los hay, muchos.




Ésos que mira usted ahí, se llaman signos de corrección,
sí, hay que aprenderlos todos para poder corregir en hojas impresas
y son una convención mundial, aunque no sé si de verdad los usan en,
digamos, ¿Japón? Nunca he trabajado ahí... snif


Ahora, ¿cómo resolvemos todo esto? ¿Cómo hacemos que el trabajo sea libre y nos libere y nos dé de comer? ¿Cómo nos hacemos valer como empleadores y como proveedores? Fácil: siempre respetándonos y siendo claros.

Lo que yo aprendí en 10 años de freelanceo (y sigo aprendiendo, aunque obtener la chuleta me cueste un poco menos de esfuerzo, relativamente), fue:

• Nunca mientas sobre tus capacidades.
• Sé puntual, esmerado, dedicado y congruente (si te retrasaste para la entrega, puedes llamar, afrontar y pedir una prórroga; esconderse es mortal para ti y para quien te busca).
• Si te es posible y te dan ganas, reporta tus avances (esto a uno le da muhca lata, pero al empleador le brinda mucha tranquilidad, porque sabe que estás haciendo su trabajo).
• Si tienes dudas, mejor pregunta. Es mejor que te vean con ojos de “qué pendejo es este güey” cuando no la has embarrado, que cuando ya hay tres mil libros impresos y un millón de pesos en la basura.
• Respeta tu trabajo y el trabajo de los demás, nunca seas prepotente ni majadero (yo siempre quiero pensar que el mismo empeño que pongo en mi chamba, lo ponen otros en la suya).
• Está siempre dispuesto a enseñar lo que sabes, y a aprender lo que desconoces.
• Nunca aceptes ninguneos de nadie.
• Nunca malbarates tu trabajo, eso siginifica “soy tan chafa que acepto lo que sea, págame lo que quieras”.
• Infórmate sobre los estándares de precios de tu chamba, y media algo conveniente para ti y para quien te emplea.
• En la medida de lo posible, está siempre informado de las novedades de tu trabajo: desde el chisme del conserje, hasta el chisme de la Secretaría, desde la historia de cómo comenzó a hacerse ése trabajo, hasta los últimos avances.
• No te empeñes ni te juntes con gente mal hecha, quejosa y criticona, enfócate en las personas que tienen algo que enseñarte.
• Nunca prejuzgues.
• Nunca, pero nunca te pelees a gritos y sombrerazos con nadie de tu trabajo. (Ojo: No digo que no hay que pelearse, a veces es necesario; pero que nunca sea una función de lucha libre, siempre hay formas “diplomáticas” de hacerlo.)
• ¡Ah! Y cuando aceptes trabajo, siempre deja muy en claro: para cuándo entregas, qué se espera de ti, qué tienes qué hacer (no todos tienen los mismos conceptos sobre diversos aspectos del mismo trabajo), cómo y cuánto van a pagarte y verifica que ambas partes estén satisfechas. (Odiseo: No, no es caballerosidad negociar el pago al final de la chamba, la caballerosidad debe dejarse fuera de los negocios, me parece, no mames.)
• Y siempre debes ser tan bueno en lo que haces, que debes estar seguro de que muy difícilmente alguien podrá pescarte en un error. (Y si alguien te encuentra un error, lo mejor es asumirlo con humildad y enmendarlo de la mejor manera posible.)

Creo que no sólo basta quejarse, sí, el país es una romería (el mundo entero, en realidad), pero nosotros como individuos también nos esmeramos en hacernos mala fama, cuando debiéramos esforzarnos por hacer lo que a cada quien le corresponde y bien. Esto, es lo poco que yo he aprendido. Y a pesar de todo, he de aclarar que mi trabajo de verdad me apasiona, me encanta, lo amo...

PD: ¿Y los poetas? Esos aparecerán en la parte dú... ¿Qué por qué escribo también de poetas? Pues porque a veces también lo soy, y los conozco. Yo soy de los humildes, aclaro...

* Si usted quiere escribir y no puede, o puede y no quiere, o se hace bolas cuando escribe, o algo así, no puede dejar de leer la maravillosa y amarga (a mí me parece amarga, quizá me lo tomo a pecho) novela El libro vacío, de la escritora mexicana Josefina Vicens. Si quiere ver el prefacio que hizo Octavio Paz a esta novela vaya a esta liga http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/memorias/escritoras_hispano01/nljosefinav.htm

** Pleito ranchero: sus., masc., 1. Término que se emplea para designar un conflicto salido de la nada, buscado de manera gratuita, con la firme intención de que sea el pleitista el triunfador. / coloq. México, 2. En palabras coloquiales: pedo que se busca con alguien para ganarle antes de que el otro lo amachincuepe a uno, o sea, matanga dijo la changa.

*** En efecto, he tenido algunos jefes bien, pero bien fregones; pero también, bien pero bien canijos, aprender este trabajo me ha costado incluso lágrimas, zapes, que me pendejeen; que me lloren; que me aplaudan; que me den besos; que me avienten las pruebas; qué me digan “¡qué bonito te quedó!”; que me las regresen y que me digan “esto no cierra a pliego, no chingues”; que me llame un autor y me diga “no joda, ése no es mi original (cuando retome la chamba de otra vieja, que hacía puras pendejadas, obvio, yo ni idea tenía de cuál era su original); etcétera, como en todo, pero siempre he tenido la fortuna de encontrarme buenos maestros y los he aprovechado, creo.

viernes, 31 de julio de 2009

La ciudad y sus voces

Para toda la banda tuitera, si los pongo a todos ya no escribo lo demás, por los buenos ratos...

Yo quería encontrarles una foto de un gasero así bien cochicostro, como los de antes, pero todo tiempo pasado fue mejor. Ahora los gaseros se cotizan, son muy cutes y te llevan el gas sólo si les llamas a su cel ggggoooooeeeiii, ah, y se dan de besos con las mamás de una, cuando van a surtir el respectivo tanque (eso es lo que dice Dylan, que cuando va el del gas se da de besos con la abuela).

Ayer @aerodi se quejaba de que con los sonidos de esta ciudad no se puede grabar un podcast con decencia, y eso que no le ha tocado grabar un disco para un curso de inglés en mero 16 de septiembre con los helicópteros del desfile pasa y pasa... es una tortura.

Ahora, a mí los sonidos de esta ciudad me apasionan, ¿qué mejor señal de que está viva? Cómo no acordarse de Cri-cri (uno de los poetas mexicanos más excelsos) que le compuso una canción al ropavejero: "Ahí viene el tlacuache, cargando un tambache por todas las calles de la gran ciudad, el señor tlacuache compra cachivaches y para comprarlos suele pregonar: Paapeeellleeeesss que venddaaaaa, periódicos viejos, tiliches chamuscados y trebejos cuatrapeados, cambio, vendo y compro por igual. Comaadddrrreeeess chismosas, cotttooorrraaaass latosas y viejas regañonas pa meter en mi costal..." (creo que también le hacía al tráfico de blancas, negras y pelirrojas). Cómo olvidar al de los "Fierrrrrooooosss, ffiiierrrooss viejos que vendaaa".

Quién no odia la campanita de la basura, que ordena dejar la tibia cama y salir corriendo bote de desperdicios en mano, para que el hijoesú... conductor del camión se largue cuando se le da la gana... mientras uno se queda ahí, pasmado, en chanclas, con lagañas y en mitad de la cuadra, pensando "¡Ah, chingá! ¿cómo llegué aquí?". Quién no goza cuando en un día de inmarcesible calor, escucha por la calle la bocinita de las "Nieves, nieves, lleve sus nieveeeees". O el "tilín tilín" del triángulo de esos hombres que cargan a cuestas un cilindro con unas tostadas que al comprarlas son bañadas con leche condensada (si alguien sabe cómo se llaman esos dulces se agradecerá el dato).

Cómo no recordar cuando luego de una borrachera mágnanima, a las siete de la mañana pasa el de los tamales: "Taaaaaammmaaallleesss calientitos, lleve sus tamales, los hay de chile, de verde, de rajas, de dulceeeee" (@lorenaromeromor se tiene algo con el de los tamales, o se tenía, siempre que pasaba, decía que éste hacía su pregón con un dejo de cachondez que nadie entendió nunca, sólo ella, razón por la cual, el susodicho era conocido en nuestra casa de San Bernardino como "el tamalero erótico") (@yorchschema ha amenzado en múltiples ocasiones con exterminar al tamalero de sus rumbos).

Cómo es que no se me ocurrió nunca hacer antes esa grabación, por si no lo saben, hubo un hábil tamalero a quien se le ocurrió grabar el pregón de los tamales, popular ahora en toda la ciudad y además lo protegió con copyright (de veras, no invento)...

Quién que no haya sido niño en este país no recuerda la ansiedad de los domingos al medio día para esperar al globero con su silbatito. Quién no espera con deseo gastronómico y anhelos de una dulce tibieza, en los días lluviosos, el silbato inefable y torturante del camotero y su carrito... Yo soy fan del de los camotes de mi rumbo, nunca pasa, pero si llovizna, seguro que sale, es taaaan audaz... Quién ha olvidado esa cosa como armónica que toca el hombre afilador de armas blancas asesinas de cebollas y tomates... Ahora recuerdo a uno de una camioneta que vendía frutas y verduras por mi casa y que tenía una grabación que rezaba: "Lleve sus naranajas, sus manazanas, ricas, duuulllccceess, ¿en dónde? aquí, aquí... aquí, aquí, aquí, aquí, aquí ad infinitum". También recuerdo que en Metepec, suena (o sonaba) el silbato de los baños públicos todas las mañanas en punto de las siete. Supongo que ahora sí están olvidados pregones como el de: "Chichicuilottteeeeesss, lleevvveee sus chichicuilotteeesss", que alguna vez tuvo lugar en Toluca, claro, cuando los chichicuilotes no eran una raza extinta.

En cambio la modernidad incrusta nuevos sonidos en esta sonoridad urbana: "El aguaaaaaaaaa", "El paaaaannn y la lecheeeee" (escuchado en una unidad habitacional). Las ambulancias, las patrullas "chico malo, chico malo, qué vas a ahcer cuando vengan por ti, tralalá...", los bomberos, el tata ta tatá repetido hasta el hartazgo todos los días...

Fue gracias a todos estos sonidos que se me ocurrió dar cuenta de ellos, más bien, de la ciudad, y escribí este poemoco, que según las ocelotunas aspiraciones pertenece a un proyecto mayor con efectos de sonido y grabaciones de por medio, inconcluso por supuesto, como la mitad de la vida del ocelote... Ahí les va...


Poema con acotaciones sonoras

Un día de todos los días
entre el útero lanar
el hombre asoma la pequeña nariz tibia.
Escucha el escándalo
con que la ciudad rueda y amanece.
(camiones, gemidos, puertas, voces, pájaros)
A la nariz
sigue el brazo
y ante el abrazo hiriente que congela
vuelve.

El pie del sueño sobre su frente
lo apelmaza.
En sus ojos una imagen innombrada se detiene
busca un color, una palabra...
(silbato de fábrica)
Un silbato de colmena su fuerza reclama.
“Qué era, cómo, qué hora es...”

El oído abre y el sonido intermitente
inacabable
le recuerda el lamento de las mil voces.
(despertador)
Náufrago
se aferra a la almohada
y en un segundo
otra imagen burbujea.
Un cansancio mullido lo protege.

Del gaaaaaaaaas
a cobija y modorra se defiende
vuelve.
En el sueño ahora un velo
de caballos, crines y olores verdes
que lo llevan a la cascada
con su marcha impertinente.
“La cascada la cascada
con su marcha y su cas...”
Catalina se baña.
Ahora mira
7:15
es lunes y martes y mañana.

—Soy un valiente.
Lucha con las fauces
que ha tan poco sus aliadas fueran
en un arranque
asoma hasta el cuello, un hombro y la espalda.
En un segundo reconoce ser valiente
pero débil
y vuelve.

“Que frío, aborrece...”

Y afuera el bullicio, el movimiento,
alharaca, prisa y vete.
Una mano rebelde atreve un dedo:

En este momento las 7:30, sí escuchó bien, las 7:30, y ahora el informativo matutino con ustedes...
Y una cadencia caliente y grave
cierra sus ojos
cierra sus
cierra...
y el remolino
lo lleva a ella
aquella tarde radiante de agosto y de gemidos
que chorreaban por su vientre:

sus senos y
te amo
sus piernas y
te amo
su boca de couché mate y
te amo...

(campana)
¡¡La basura, es tardísimo, y la renta, mi jefe, es quincena!!

Aooouumm
sus labios se abren
en un círculo lánguido de gato:
—Pero claro que soy valiente
y trabajador
y el trabajo ennoblece.

“...Pero hoy
que terrible es el mundo
no, hoy no”.
Vuelve.

Hoy
¡Córrele!

hoy, sólo hoy
¡Voy a llegar tarde a la escuela!

hoy me consiento
¡Chin, se me fue el camión!

hoy soy feliz
¡Apúrate!

hoy duermo
¡Rápido, güey!

sólo hoy
¡Ya vete!

por favor, sólo hoy
¡Muévete!

sólo...

Y el hombre pequeño
cálidamente adormilado
se dice y se convence:
“Hoy tengo fiebre”.

martes, 28 de abril de 2009

Crónica de la paranoiquez* 1


Si sientes que alguien te sigue, no es que estés paranoico, sino que ya saben quién eres.


Michael McLaren.


No hay nada más peligroso que un rumor, ahora, imaginemos lo que hacen muchos rumores infestados de miedo e ignorancia. Esto sólo es una mínima y unipersonal reseña de lo que ha venido sucediendo desde que alguien no tan astuto, pelón y chaparro, que es peor que alguien crecido a lo pendejo, botudo y con la boca anegada de ignorancia puede hacer por un país sumido hasta el cogote en el conformismo y la manipulación mediática y económica (domicilio y nombres conocidos).






Día 1
Jueves 23 de abril de 2009


El día transcurrió como todos los días en el DF: la buena noticia de que en cuatro meses en lugar de cuatro libros haré sólo uno, esto gracias a que la SEP no puede nunca terminar por decidir que hará con la Reforma Educativa (eso sí, el secre anda de acá pa allá en mitotes de salud); un chofer maljetudo que se niega a hacer la parada en donde me toca y tuerce el hocico; saque mi resto de la cuenta de mi nómina, mirando con enfebrecido deseo hacia la próxima semana que es de paga; un calor de la chingada y un ventilador que suena como helicoptero; ah, y en la oficina ya nadie se acordaba del chingo de ambulancias y bomberos del día anterior, que porque se cayó el techo del auditorio del Palacio de la Música o sea, lo que se dice un día cualquiera... hasta que en la noche, luego de la cotidiana cena familiar, cerca de las 23 pm, se dio un extraño comunicado por la tv: "Mañana viernes, en el Estado de México y el DF (ojo: las dos entidades del país económicamente más poderosas, a pesar de que se tenían datos que había más enfermos en San Luis Potosí) se cancelan todas las actividades en los centros escolares, desde kinder hasta universidades, debido a una epidemia de influenza". Y luego las cifras que no más no checan (daré datos aproximados a mis recuerdos, cualquiera puede confirmar la información en Internet). A ver, o yo soy muuuuuyyy lista, o el país entero muy pendejo, pero como 40 infectados más 20 muertos no son una epidemia que yo sepa.


Luego de tal anuncio, vino la sobremesa y un poco de sorpresa, a ver cómo, nos preguntamos en casa, pues como que no entendí muy bien.


O: Madre, pues llevas al Nene a la escuela.
Madre de O: Pues sí, a ver qué dice la directora, aaaaayyyyy! noooooo.., no creo que cierren el kinder, mañana es la clase abierta de computación del Nene, eh? y es fantástico, él y JJ (que se sienta junto al Nene) son los más avanzados del salón (o sea, no es que sea abuela gallina, es que es la neta, lo heredo de su madre, awiwi!). Etc.

Nos fuimos a dormir un tanto desconcertados, pero sí dormimos. ¿Que si tengo el valor o me vale? La neta, me vale muy profundamente madres.


Día 2
Viernes 24 de abril de 2009

¡Madres! Me quedé dormida. Madre de O y O se hacían preguntas sobre si llevar al Nene a la escuela o no, pero que la clase abierta que la manga del muerto... así que cuando salía de la casa me topé con las madres y los escolapios de la escuela de enfrente, la señora mamá que pasaba justo frente a la puerta de mi casa le decía a otra que apenas cruzaba la avenida: "¡Noooo manaaaa, ya ni te paseeees! ¡Que no vaber claseeeees, nossstán regresando a todoooos!!". En la mencionada escuela mal pusieron una cartulina: "A los padres de familia se les informa que debido a que hubo un enfermo de influenza, por disposición oficial, nohabrá clases hasta nuevo aviso" (las comas y la buena (?) redacción la puse yo).

Enllegando a la oficina encendí el radio y en todas partes lo único que se escuchaba era influenza, influenza e influenza. Lo primero: cómo prevenirla: que póngase cubrebocas; que lávese las manos de menos 20 segundos (al fin que hay un chingo de agua pa todos y nunca está contaminada); que si estornuda, hágalo en el ángulo del codo (¿y si mis codos no son angulosos?); y lo más importante: no salude de beso ni mano, no ande abrazando a los congéneres (o sea, pinches panistas, como no pudieron con la Ley Antibeso en Guanajuato...). Lo segundo: síntomas: que le duele la tatema (eso es raríííísimo en el DF), que le lloran los ojos (eso nunca pasa, somos de ojo cocodrilesco con doble parpado acostumbrados a la contaminación); que si le sale moco (métase un dedo en la nariz y hágase feliz... ya se saben la canción); que si le duelen los huesos y las articulaciones (o sea, el estrés también nos la pela); que si tiene tos; etcétera, síntomas que pueden ser de cualquiera otra cosa y que pueden sentirse en cualqueir momento debido a causas multiples. De todas formas, yo descubrí que lo que había creido era bronquitis... había sido influenza, y me dio justo el Día de la Primavera (pa que se note que el relajo este ya venía desdendenantes).

Todos llegan a la oficina, con cara de ¿saludo no saludo? Eso sí en el twitter fue uno de los días más divertidos: la noche de los muertos vivientes, Bradbury, soy leyenda (de veras, sí soy), zombies, exterminios, alabanzas al alabado y arrepentimiento de todos los pecados, bromas y chistes de todas las estaturas (http://www.eluniversal.com.mx/notas/593420.html), y en esas andábanos, cuando ¡madres! que tiembla... yo dije, ya me dio, pero que agarro el escritorio y que no, que sí se movía mal pedo, que le digo a JH en el msn "tiembla, me voy", que le hago señas a B y como estaba comadreando en el fon ni me peló, que me pongo de pie junto al área señalada y que le hago señas a A y que me dice "qué?" con cara de cómo chingas... que les digo: "¡¡Mierda, que está temblando!!" (todo eso lo hice a la velocidad del sonido), y que comienza a temblar más gacho, y que la pinche alarma no sonó hasta que el temblor iba a la mitad... Luego del temblor viene la mala leche: subir ocho pisos sin elevador con condición física de fumador empedernido, me caga. Cómo si necesitáramos más sustos.

J lloraba y lloró un buen rato, la pinche red mala, y no supe hasta la tarde que el temblor fue de 5.7 Richter, mi madre ni por enterada. Luego el twitter saturado de pésimos chistes que no repetiré aquí (buuuuooo). Pero los datos en los noticieros saltan, no más no son creíbles, a no sé qué horas del día se dijo que el paro de labores escolares sería hasta el 6 de mayo, dijo el Lujumbiano que "tres días y pico", ni pa contar es bueno; que el Enlace, pues ya valió, y que la fiebre viene del marrano (dijo Dk, o sea que no te beses con cerdos (tá díficil, dije yo)). B dijo que dijeron creo que en el periódico ese grandote de colores que de prepa para arriba suspendieron las clases que porque el EPR dijo que cometería un atentado. En todos los medios los enfermos y muertos van en aumento; ya para la noche eran más los estados del país con infectados y algunos otros países. Y de pasada pasadita, nadie habla de la legalización de las drogas, que casualidá. Y al salir de la oficina yo sólo puedo pensar que me da más miedo pensar que detrás de todo esto hay algo inimaginablemente turbio y grande, y obvio que deja muuuucho varo, que puede ser cualquier cosa de índole política o económica, pero no biológica ni sanitaria. Porque si mal no recuerdo el año pasado nos la ensartaron con el IETU mientras todos se peleaban por fumar o no fumar en los espcaios cerrados (pinche ley culera). Ah, y de remate en el twitter dice 4yu (que trabaja en un centro público de salud): "que las 60 vacunas desaparecidas en la mañana se las llevaron los directivos para ellos y sus familias"... esto es México.

Llego a casa y me dice una amiga, "que me dijo mi amiga la doctora, que conoce a la directora del ISSSTE, que cuando en las noticias anuncian 100 infectados en realidad son 1,000", si hacemos deducción entonces son 10,000, peeeero, la cosa es que en lo que va del día, yo no he escuchado a nadie, pero a nadie, ni siquiera estornudar... mmm...

No entiendo qué es tan díficil:
si la gripe es de cerdo,
seguro que este güey fue el culpable.

* Paranoiquez. Que no paranoia, es un estado de la mente imbuido por cualquier clase de pendejada, que contrario a la paranoia, sí tiene que ver con la realidad, sólo que ésta rebasa de tal forma la ficción que uno no atina bien a bien qué pensar.

PD: Creo que de mientras aquí le paro porque se me ocurrió poner un chingado banquito para sentarme a escribir esto y ya tengo las tepaljuanas en estado lamentable. ¡Ay!